Infantil



Historias con cosquillas
 Público familiar desde 2 años



Cuentos que se meten en el cuerpo como hormiguitas locas, que recorren tus cabellos y te hablan al oído. ¿Alguna vez te ha pasado? Vas caminando y ¡Plaf! Te cae una hoja seca de un precioso árbol amarillo… o una gota de una nube… caminas por la playa y encuentras montones de caracolillos bajo tus pies…A veces pasa que se convierten en historias que te zumban, te aletean y viajan.

Además, al borde del camino se recogen las historias que van sembrando los caminantes.

Y como yo camino, nado y viajo mucho, he recogido algunas de esas historias en buses, barquitas, aviones y trenes, debajo de un árbol o a la orilla del mar.

Aquí están pues, algunas de esas historias viajeras: nadan, vuelan, bailan…pero sobretodo…

¡Me hacen tantísimas cosquillas que os las tengo que contar!






CUENTOS AMERICANOS DE VUELTA Y MEDIA


La selva y las montañas, la ciudad, el viaje, el tio tigre, el mono viajero y la princesa aventurera. Cosas de allá pero también de acá. Es que entre hacer los cuentos de ida y vuelta y… de vuelta y media, se nos ha colado un poco de locura de la buena, de la de ambas orillas.
Historias, cuentos y leyendas de los cuatro costados del Atlántico, de las siete vueltas del Pacífico, de las faldas de muchas montañas y las calles de algunas ciudades. Para sorprender a los más imaginativos.

Espectáculo de cuentos para niños y niñas entre 5 y 12 años.



UN KILO DE VIENTO
    (Cuentos para niños y niñas de 3 a 100)

Un espectáculo de cuentos que han recorrido bocas y orejas en todos los lugares en los que he vivido…o que me soplan al oído cuando estoy a punto de despertar. Cuentos que vienen de lugares remotos y leyendas que me trae el viento frío de la mañana ¡Brrrrr!
 Pero… ¿todos a la vez? ¡Que noooo! Unos gramos de buena literatura, 
 unos gramos de leyendas y sucedidos, unos gramos de disparates y otros cuantos gramos de sorpresa, espolvoreas canela y humor, una cuentera peruana, unas notas musicales…revolver todo con una cuchara de madera de cerezo y ¡listo!

Solo hacen falta los oídos y las ganas, para gozar de las historias.